Como Loros - por Marcelo Parra
miércoles, 23 de diciembre de 2015
Image Se repite una y otra vez "Los derechos de uno terminan, en donde comienzan los de los demás". Mito legado a nuestro imaginario por la revolución francesa. Como así también el del amor. Resulta que los derechos no comienzan y terminan, se imbrican, entremezclan, se cruzan. Así una persona tiene derecho a defender lo que le es vital, tanto como un automovilista a transitar.

Entonces ¿que hacemos cuando nos cortan la ruta y nos da bronca? me preguntaba mi amigo el Uru.

Depende lo que deseas ser en tu vida (es la respuesta).

Si querés ser un burgues pequeño... pequeño, casi un primate, que grita hum hum, yo muy mio, dale rienda suelta y gritá y recordá que tu tiempo vale. Y Puteá. Y decí que no gastaste tanta plata en tu auto para que un pobre harapíento y hambreado te detenga con sus problemas.

Ya en los comienzos de la Revolución industrial, se construían mamparas en las calles pobres, para que el señor capitalista no tuviera que verlos en su andar.

Si querés ser un tipo democrático, culto, educado, bancate la bronca y aceptá los ruidos de la democracia, la vida junto a otros, la lucha de los que menos tienen. Hacé empatía con los necesitados. Y recordá que ese el el prójimo.

Y que un día puede estar peleando, alguno de tus afectos.

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