Una breve reflexión sobre el momento político actual para la educación Superior
viernes, 13 de noviembre de 2015
A pocos días de la elección de nuestro próximo presidente, la sociedad argentina se encuentra altamente movilizada, porque se dirimen dos propuestas de gestión, dos “modelos de país”, aunque siempre dentro del capitalismo, que tienen sus diferencias y para los cuales, la educación, la ciencia y la tecnología tienen seguramente valoraciones y propuestas diferentes. No es nuestra intención transformarnos en voceros de la comunidad universitaria de la UNCo Bariloche porque sabemos que existen en su seno muchas formas de pensar y preferencias. La idea es reflexionar acerca de la situación actual de la Universidad argentina, los cambios que hemos visto y vivido en los últimos años, cómo han repercutido en nuestra institución las políticas públicas y qué avizoramos respecto del futuro. Sea quien sea el próximo presidente, debe encontrarnos defendiendo políticas que favorezcan el desarrollo de una educación superior de calidad, incluyendo no solo la formación de nuevos profesionales, sino también la consolidación de nuestra investigación y desarrollo tecnológico, y la interacción proactiva con la Sociedad que nos sostiene, a través de la extensión y la innovación científica tecnológica con las fuerzas productivas, que requieren recursos humanos y resolución de problemas. Para el gobierno actual, la educación superior ha tenido una política con una dirección definida y clara, aun cuando se considere que falta mucho por hacer. El presupuesto para la educación superior aumentó significativamente, así como el número y montos de las becas para estudiantes (PROGRESAR, BICENTENARIO, Programas de incentivo a las ingenierías, etc.), lo que constituye una mejora concreta en la situación de las casas de altos estudios que, a principios de este siglo, allá por 2001, enfrentaban situaciones crónicas de falta de presupuesto. Se han creado además nuevas universidades, especialmente en los distritos más poblados del conurbano bonaerense, con la intención de que quienes viven allí puedan acceder a estudios universitarios de manera más directa.

La creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva en 2007, junto con el desarrollo de políticas activas de formación de recursos humanos y la repatriación de científicos que habían abandonado el país por la crisis social, económica y política de la última parte del siglo pasado y principios de éste, han significado una recuperación de la capacidad de nuestro país para sostener un desarrollo científico y tecnológico imprescindible a la hora de pensar una Nación con capacidad de resolver sus propios problemas y de planificar el futuro.

Las políticas proactivas de Ciencia y Tecnología, desarrolladas de forma coordinada con la educación superior, solo son posibles si hay una decisión firme del Estado y una participación comprometida de los actores sociales involucrados, no solo las comunidades científicas y académicas. También estados provinciales y municipales, las fuerzas productivas, los vecinos, las ONGs son imprescindibles porque requieren soluciones y exigen compromisos hacia nosotros, porque nuestra responsabilidad es atender esas demandas y resolver esos problemas que la sociedad tiene.

Los candidatos Scioli y Macri han hecho sus propuestas para Ciencia y Tecnología y Educación con mayor o menor claridad, precisión y grado de detalle. Han presentado sus referentes en la temática y cada uno puede mostrar los resultados de sus gestiones políticas. Nosotros, como los demás integrantes de la Sociedad, elegiremos entre uno y otro, y sin duda reclamaremos mayores presupuestos y condiciones de trabajo adecuadas, pero lo que deberá quedar claro es que no queremos volver a los tiempos en que los gobernantes y sus políticas nos pusieron al borde del abismo y nos invitaron a dar el paso al frente.

En estos días, varias universidades, a través de sus máximos órganos de gobierno (los consejos superiores y directivos), han tomado postura con respecto a la elección. Las comunidades académicas y científicas de distintas ciudades a lo largo y ancho del país se movilizaron para decir NO a un probable regreso a políticas que destruyeron la educación en todos sus niveles y abandonaron deliberadamente el desarrollo científico argentino a su suerte o, peor aún, a una sobrevivencia basada en mínimos recursos.

Los proyectos en pugna no son lo mismo, los candidatos no son iguales y sus propuestas son diferentes como surge de las declaraciones periodísticas de las últimas semanas, sobre todo en lo económico, que es al fin lo que permite financiar las demás políticas de Estado. Esto es preciso tenerlo en cuenta a la hora de definir nuestro voto, porque lo avanzado en estos años, lo ganado en inclusión, derechos laborales, condiciones de trabajo y el importante rol que las universidades y el sistema de Ciencia y Técnica están jugando, no debería perderse y si conformar el nuevo piso a partir del cual, quien triunfe en la elección valore estas cuestiones como fundamentales para el desarrollo del país y no imponga viejas recetas ya probadas y reprobadas.

Equipo de Gestión - UNCo Bariloche

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