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SUBDESARROLLADO PDF Imprimir E-Mail
viernes, 25 de abril de 2014

Partimos del dogma sacrosanto del desarrollo. Se supone que tenemos como especie un largo camino por delante que hemos de recorrer hasta su término; que del mismo modo que en cualquier semilla está prefigurado todo el potencial del individuo y de la especie, que se va desplegando paso a paso, cada uno a su tiempo, también la especie humana tiene marcado un desarrollo por el que necesariamente ha de pasar, en el que los países ricos abren camino a los países pobres. Esta visión conlleva muchas y graves implicaciones de carácter social, político y económico. Y también ecológico.

La expansión de la especie humana sobre la capa de la tierra tiene desde que el hombre es hombre, unos efectos ecológicos nefastos: y tanto más, cuanto mayor es el "progreso" de las comunidades humanas que ocupan el territorio. Son las sociedades más primitivas, las menos desarrolladas o si se prefiere las más subdesarrolladas, las que menos castigan la tierra que les da cobijo; y son al mismo tiempo las que peor se alimentan de esa tierra, las más expuestas al hambre, es decir a ver limitada su población según el estilo de la naturaleza. Y por el contrario son las comunidades más desarrolladas las que más castigan la tierra, de manera que progreso y desarrollo es siempre procurar levantarle al hombre los castigos naturales a que está sometido todo viviente, para cargarlos en los demás vivientes (incluyendo, claro está, a los congéneres) y en la misma tierra. Nos escandalizamos por la guerra que declararon nuestros antepasados a los bosques por razones tan peregrinas como la caza, la defensa, el clima... y nos parece naturalísimo el expolio que nosotros estamos haciendo y la basura que estamos esparciendo.

Yendo a la sustancia léxica del tema, hay que decir que tanto desarrollo como subdesarrollo son conceptos subjetivos basados en los mismos prejuicios que nos llevaron hace cinco siglos a salvar las almas de los infieles, y hace uno y medio a salvar a los pueblos primitivos de la barbarie. Para poder operar con mayor rigor lógico, tendríamos que introducir el concepto de hiperdesarrollo, que en medicina se llama hipertrofia o cáncer. Suponer que todo crecimiento es progreso y es mejora, es mucho suponer. Bastaría que tomásemos como punto de referencia la armonía con la naturaleza, para salir del absurdo del progreso por el progreso y el desarrollo por el desarrollo. Mientras sigamos instalados en las mismas doctrinas económicas, sociales y políticas en que nos movemos, no se detendrá el crecimiento de la humanidad y el decrecimiento de la biosfera en que ésta se sostiene. Es preciso cambiar de doctrinas para cambiar de rumbo. La especie humana es un cáncer que le ha salido a la tierra, y si no se lo cura, está condenada a morir de la enfermedad llamada hombre. Quizá sería hora de pensar en buscarle camino al subdesarrollo en vez de empeñarnos en seguir empujando en la dirección del desarrollo. El progreso económico y tecnológico no harán más que aumentar la humanidad, como ha ocurrido a lo largo de la historia, desde que el hombre alargó su brazo con un palo para matar sin ser matado, hasta ahora. En los artículos control y rol explico la sustancia léxica del desarrollo: el rollo y el rolar.

Mariano Arnal
www.elalmanaque.com

 
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