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AUTODETERMINACIÓN PDF Imprimir E-Mail
martes, 11 de junio de 2013

¡Menudo palabrote! Desde el punto de vista léxico es muy difícil de amarrar. Se te escapa el significado por los rotos, los descosidos y los frunces que le quedan, porque aunque las tres piezas de que está compuesta la palabra ahí están, cuando se pretende definir con ella una reclamación concreta, no hay manera de que formen un todo coherente y compacto: no hay realidad que quepa holgadamente en ella. Su primer elemento es auto.

Es de dominio público que se trata de un prefijo común tomado del griego autoV (autós), que significa "uno mismo", por oposición a otro (no es irrelevante ni muchísimo menos, definir quién es el otro, para acabar de saber con absoluta certeza quién es el autoV en cuestión. Ver en la web indefinido 2). Por eso, quienes reclaman la autodeterminación, por donde tienen que empezar es por establecer con claridad y sin tapujos, quién es el auto y quién es su opuesto, el otro. Porque andar reclamando la autodeterminación sin definir previamente para quién se pide, es como reclamar ante un tribunal el derecho de indemnización sin fijar la cantidad, para así poderla fijar a tu capricho, después que el juez haya fallado a tu favor. Los apóstoles de la autodeterminación, en el mismo momento de incluirla en su programa político, deberían determinar sin equívocos en su proyecto quién es el auto y cuál su circunstancia, y quién es el otro, y cuál su circunstancia. Teniendo especial cuidado en no caer en el error léxico de asignar la calidad de autoV al territorio, cuando el diccionario se la asigna a sus habitantes (en una construcción gramatical formada por sujeto, objeto y verbo, sólo en oraciones sin sentido puede funcionar el objeto de sujeto, y el sujeto de objeto). No es el caso de eludir la realidad confundiéndola con los deseos, porque ya vemos lo que cuesta luego cuadrarla con el derecho conquistado.

Si pasamos al segundo elemento que compone la palabra autodeterminación, no es para sentirse más reconfortado. De es una preposición latina que dará lugar a nuestra preposición y a nuestro prefijo de- . Si buscamos el diccionario, nos dirá sin más que en las palabras que traen ya del latín el prefijo puesto, equivale a ex- y a es-. En efecto, tanto de como ex son preposiciones que indican separación, extracción, distanciamiento. Si añadimos este prefijo a terminación, el tercer elemento que compone la palabra, tendremos que de-terminación no es más que sacar fuera de un término (del latín términus, sinónimo de finis y de limes -ver en la web Indefinido2). Es decir que si "terminación" es la fijación de "términos" o "límites", de-terminar será "sacar fuera de los límites", igual que "definir" es deslindar los límites de un concepto o de una cosa. Autodeterminación sería, según esto, autodeslindamiento, autoseparación.

Están puestos ya sobre la mesa los elementos por separado y en conjunto, para poder empezar el análisis de la palabra y de la realidad que con ella se pretende definir. Nos guste o no, las palabras y los elementos que las forman no pierden su identidad y su valor de origen porque les asignemos a conveniencia nuevas identidades y nuevos valores.

Mariano Arnal
www.elalmanaque.com

 
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