dic
11
2019

Último momento

"El esplendor de una lágrima durmiendo en la noche" por Juan Pablo Melizza PDF Imprimir E-Mail
martes, 09 de diciembre de 2008

Image“Una mujer, un criminal, una tragedia no resuelta, un rastro de humanidad interrumpida, una historia callada... Si bien el relato es ficticio, cualquier semejanza con la llamada realidad es absolutamente intencional.”

En la radio hablan del mismo calor que se hace insoportable a esta hora en este laboratorio. El techo de cinc brilla mientras la temperatura trepa sin temor a cifras que superan los 25 grados. El vaivén lento de los álamos, y las nubes que no están, dibujan la quietud del viento.

El frasco sellado tiene un sólido gelatinoso, un coágulo negruzco que flota en formol. Una joven morocha lo destapa y su rostro no delata emociones fuertes; comenta un tanto mecánicamente que se trata de piel humana, restos de la epidermis de una señorita muerta en algún remoto lugar de la Patagonia, la víctima de un asesinato que no tiene culpables a la vista. Nada más. Un frasco con restos mínimos del cuerpo de una mujer desconocida, una mujer sin nombre, rotulada con unas letras, unos números, una fecha. Y nada más.

La ventana no filtra la luz intensa del sol. El verano está muy cerca y avisa con tardes calurosas. En la misma radio que habla de la temperatura se oye la música leve y duradera de Pink Floyd, las notas largas, el silencio del cantante, las guitarras melancólicas o contemplativas, la electrónica de un sintetizador produciendo sonidos dulces, orquesta invisible, un zumbido que parece nacer de una heladera descompuesta hundida en el agua negra de un lago en el que juega un coro de cristal, tal vez el rumor intermitente de la turbina de un avión, o el murmullo de un dios melodioso que nos invita a soñar...

Es inevitable pensar en esa mujer. Eso inspiran los restos mínimos de lo que fue su vida, los trozos de piel que algún médico forense tomó del cuerpo de la víctima recostada en una camilla de metal. ¿Quién fue? ¿Qué le sucedió? ¿Qué hubo detrás del instante previo a su muerte? Se hace inevitable preguntar, cuando la música no se acaba, y el calor no se duerme, y el sol se desliza en busca de Chile y baña el paisaje con una luz cada vez más enrojecida y lejana.   

La morocha que destapa el frasco asegura que se trata de piel de las manos. El cuerpo se dibuja en el aire, los ojos de la mujer miran desde un fulgor que sobrevive a la penumbra. Nace su voz que apenas violenta el silencio de un anochecer lluvioso, y habla quizá con una ternura sólo real dentro de la invención de su cuerpo y de su vida, dentro de la creación de su alma y sus poemas invisibles. Acaso su cabello castaño y revuelto la encuentran dormida en una cama tibia que le da lugar al frío de un hombre incapaz de regresar; acaso sus dedos enredan el aire imaginando una caricia en el rostro de alguien que jamás estuvo; acaso el deseo se oscurece mientras llueve fuera de la casa que habita la mujer inventada, la que todavía no ha muerto, la belleza que no ha sido mutilada por la locura de un criminal ni por el prestigio legal de la medicina forense.

Nacen los instantes de su vida, los preciosos instantes que la memoria celebra o repudia, los momentos que alegran o lastiman, las vivencias cotidianas que suceden en la fragilidad de lo efímero. El dolor de una pérdida que abatió el sabor del agua y del pan durante varios días, la dulzura de un primer beso que resistió, inagotable, todos los amores que se apagaron para no volver a encenderse, las ternuras irrenunciables viviendo en los misterios de la sonrisa y del llanto, el esplendor de una lágrima durmiendo en el hartazgo de una mirada que redescubre los colores del arco iris, los perfumes amables en el aire de una madrugada que no fue invadida por los fantasmas del pasado, la calidez de un abrazo posible, la bronca del deseo herido, la hora impaciente de una espera feliz o ingenua. La morocha que destapa el frasco comenta que el cuerpo fue arrastrado, se supone, desde un camino pedregoso hasta un pozo natural en medio de un terreno poblado de yuyos altos; también dice que alguien, en un laboratorio lejano, analiza la fauna cadavérica que recogieron los peritos en la escena del crimen, o en ese lugar elegido por el criminal para deshacerse de su víctima.

Aparecen los primeros juegos en el barro de una playa caminada por un perro solitario, la timidez dolorosa el día que comenzaron las clases en una escuela chiquita, el picor de un sopapo que llegó sin aviso, los dibujos en un papel que no alcanzaba para toda la imaginación de la infancia; o el suplicio de la pobreza, el pedir algo en una calle donde sólo sabía desfilar la indiferencia, el encontrar en el sexo una moneda de cambio, el advertir que a lo sumo el amor sería una oferta de segunda mano. La morocha que destapa el frasco dice que atacará la piel con una sustancia que delatará, según se sabe, algunos detalles del momento final de una vida sin nombre, de una voz extinguida en la fiereza de un asesino alejado, por lo pronto, de un proceso judicial.

Se dilata, con el calor, el techo de cinc, y se queja, y su ruido parece un repiqueteo de lluvia deseada, un goteo fantástico que coincide con el segundero de un reloj que se arrima sin apuro a las seis de la tarde. Pero la mujer está en un cuarto y en penumbras. Afuera la lluvia es real, resbala por una ventana que mira la noche de luces pálidas y cielo sin luna ni estrellas. La interminable canción del agua cuenta la historia de un pueblo gris donde todos tiemblan antes de adivinar el futuro.

Ella repite una vida inventada, su voz hace de la ternura el eco mecánico de los deseos frustrados, la caricatura que cubre de humanidad un baldío que ha quedado en el cuerpo luego de todas las violencias recibidas. Ella dice su propio nombre que no es propio, es la fantasía elegida para entrar en el juego de su cliente, un hombre callado que ha sometido su cuerpo a las embestidas animales de un sexo sin cariño, el trabajo carnal y el sudor que requieren gemidos emulando placer, una fastidiosa escenografía de la soledad en un cuarto de hotel barato con cama de ruidos oxidados. Y nada más. Porque aparece también, en la invención de una vida y su cuerpo, en la creación de un alma y sus poemas invisibles, el golpe certero que augura inconsciencia, las manos en el cuello, el color de la respiración que se acaba, la bestia humana y su fuerza destruyendo una vida, los golpes en el rostro, los golpes en el pecho, las mordeduras de un lobo enfurecido en pezones y brazos, la erección que causa el pleno control sobre la inercia de una mujer desvanecida, muerta, una muñeca de carne tibia enfriándose, guardada en una bolsa, en la cajuela de un auto, arrojada en un terreno para reaparecer en el horror de quien tenga que verla, allí, tirada, despojada, mutilada, para disolverse después, para no tener siquiera el nombre de fantasía ni la sonrisa calculada según las leyes no escritas de su profesión, para terminar fría y recostada en una camilla de metal, para que abran su cuerpo en la autopsia exigida por un proceso legal cuyo secreto de sumario no hace falta, porque nadie contará la historia de la mujer inventada para rescatarla de un frasco donde sólo es unas letras, unos números, una fecha, que fueron escritos con la indiferencia de una burocracia que se deshace de su vida como si no importara, como si jamás hubiese vivido.

 

 

  

Comentarios (0)add comment

Escribir comentario
Tienes que estar logueado para escribir un comentario. Puedes registrate si no tienes ya una cuenta creada.

busy
 
< Anterior   Siguiente >

JoniJnm.es
 

Sindicación

 

Deportes

El mejor futsal del país se concentra en Bariloche

article thumbnail Por novena vez la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) confía en la ciudad rionegrina para realizar un torneo nacional de futsal. En esta ocasión se trata de la instancia final del certamen que...

Otras Noticias

Información General

Ariel Rivero asumió como intendente de Campo Grande

article thumbnail En la noche del martes 10 de diciembre Ariel Rivero juró como nuevo intendente de Campo Grande. Esta es la tercera vez que dirigirá el destino de la localidad valletana.

Otras Noticias
 
View My Stats