Un reclamo imparable, una protesta que desconcierta... por Nestor Echarte
martes, 27 de febrero de 2018

La puteada generalizada contra Mauricio Macri crece en las canchas de fútbol , y encuentra eco en otras manifestaciones públicas como recitales y eventos deportivos de diferente naturaleza.

¿Nace una nueva forma de protestar?Ante un fenómeno social creciente, que encuentra rápido eco en una de las manifestaciones mas genuinas de la pasión argentina como lo es el fútbol, la evaluación que realizan sobre este fenómeno los analistas de turno, muestran el desconcierto que el fenómeno genera en las autoridades, y en sus voceros y propagandistas mediáticos, quienes buscan desesperadamente desviar el análisis de la incipiente protesta, hacia motivaciones vinculadas solo al vínculo que Macri tiene con el ambiente del fútbol.

Menosprecian así, el verdadero fenómeno que logró despertar al monstruo: el descontento creciente de quienes en realidad se sienten estafados y engañados por el presidente de la Nación.

Es probable que la chispa la haya encendido esa cercanía que Macri tiene con el club Boca Juniors, pero fue solo eso, la chispa, que luego encendió la enorme hoguera del descontento.

Nadie puede invocar aquí, responsabilidad de la Cámpora, o de la izquierda, o de sectores poco representantivos de la política. El reclamo se convierte en la manifestación de descontento más genuina que se haya conocido en los últimos tiempos, si tenemos en cuenta que la pasión del fútbol atraviesa a todas las clases sociales, hombres y mujeres. Allí van desocupados, empleados, empresarios, jubilados, empleados en negro y en blanco. Toda la sociedad confluye en el fútbol.

¿Se animarán los árbitros a detener los partidos, tal como algunos periodistas comenzaron a proponer asimilando estas manifestaciones "contra la investidura presidencial" a las conductas antirraciales que a veces se ven en los estadios? ¿Se animarán a tanto?

El reclamo en los estadios es un nuevo fenómeno, espontáneo no pensado ni calculado, pero con efectos demoledores.

Afirman muchos compositores que sienten que se han consagrado cuando sus temas son cantados en un estadio, y que allí tocan el cielo con las manos. Para otros, ese cielo se puede convertir en un infierno.

Ante la permanente sugerencia de muchos comunicadores, de que "el paro de actividades no es una manera de protestar", o de que "el corte de rutas perjudica al resto de los trabajadores" esta protesta se coló por la ventana, y no perjudica a nadie. Ni siquiera la gendarmería está capacitada para impedir el canto "ordenado y civilizado" de miles de hinchas apasionados.

Es más, quienes protestan lo hacen en un lugar cerrado y además, pagan su entrada. ¿que mas se les puede pedir?

Solo que canten afinado el último hit del momento...

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