“Estamos ayudando a gente que realmente lo necesita”
miércoles, 04 de junio de 2008

 Image

Así opinó uno de los alumnos que actualmente participa de un proyecto que se desarrolla en el país y aquí en Bariloche y aquí nos detenemos un momento... Actualmente, cuando se habla de los adolescentes conceptos no muy positivos llegan a la mente, pero lamento decirles que en esta oportunidad los voy a sacar de esos “pensamientos negativos” y los llevaré a un plano totalmente diferente. Este informe nació a partir de la inquietud personal ante algunos datos sobre el tema de “discapacidad” en Bariloche y hablando con algunos de los que participan en un proyecto simplemente “magnífico”. Un actor me llevó a otro y desde allí, logré interpretar un trabajo que traspasa fronteras difíciles de imaginar en esta ciudad –aunque reales- debido a la falta de difusión.

Conceptos como metas sociales, educación, solidaridad, empatía, adolescencia y discapacidad, parecían difíciles de imaginar en un mismo proyecto, pero en Bariloche se está trabajando en ello. Esto sucede gracias a un programa del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI); Instituto Nacional de Escuelas Técnicas (INET) y la Comisión Nacional Asesora para la Integración de las Personas Discapacitadas (CONADIS) que tiene como meta la fabricación de elementos para las personas con discapacidad. De esta manera los alumnos de la Escuela Cooperativa Técnica “Los Andes” se dedican a la fabricación de los dispositivos, mientras que el área de fisiatría del Hospital Zonal “Ramón Carrillo” es el nexo con aquellos que lo necesitan. Por medio de las palabras, intentaremos que los lectores nos acompañen de un sector a otro para que conozcan los detalles de este programa a nivel local.

Por Natalia Lovece

 

El INTI  

Para hablar sobre el instituto nos acercamos a la Unidad de Extensión del INTI en Bariloche, a cargo del ingeniero Sebastián García, quien nos comentó algunos detalles sobre el trabajo que se desarrolla en Bariloche. El INTI busca mejorar la calidad de vida de la comunidad, al integrarla al sistema productivo, por medio del apoyo a actores de la Economía Social y a actores generalmente marginados de este sistema. Además, se dirige a los ciudadanos en sus necesidades no productivas, por lo que se desarrollan nuevos centros y programas para satisfacer las necesidades relacionadas con el hábitat, el medio ambiente y el consumo saludable.

De esta manera, surge la Unidad de Extensión Bariloche del INTI y el Centro INTI Tecnologías para la Discapacidad que tienen como metas sociales el objetivo principal de fortalecer y promover estos puntos:
*Un Estado técnicamente sólido.
*Pequeños actores más fuertes.
*Ciudadanos más libres.
*Las personas más informadas y cerca de la tecnología.
Partiendo de estos ejes, surge el INTI-Tecnologías para la discapacidad, un centro de investigación y transferencia de tecnología industrial. Este tiene la finalidad de abordar la temática de la prevención de la discapacidad, la rehabilitación y el mejoramiento de la calidad de vida de las personas con discapacidad en pos de favorecer el desarrollo de sus capacidades, autosuficiencia, convivencia e integración social plena.

El trabajo del que hablamos se enmarca dentro del Programa Productivo Tecnológico y Social de construcción de dispositivos en las escuelas técnicas de todo el país.  Así, el INTI, el INET y la CONADIS generaron este programa con el objetivo de ayudar a las personas con discapacidad por medio de la fabricación de dispositivos  que se fabrican en los establecimientos de educación técnica que participan del convenio.

Por medio de los manuales elaborados por el INTI y que son entregados a las escuelas técnicas, los alumnos acceden a la información sobre los prototipos , los planos, los costos –más económicos que los existentes en el mercado- y la forma en que se arman los mismos. Algunos de los dispositivos son sillas de ruedas, muletas, andadores, bastones, silla postural, barrales para baños, bastones para personas no videntes, entre otros.

Vincular problemáticas y soluciones

Dentro del instituto existe un programa de extensión que “intenta vincular problemáticas y necesidades dentro de un marco que nosotros llamamos necesidades sociales, es decir, los problemas más sentidos y que a veces no tienen respuesta. De esta manera, el instituto comienza a tener un fuerte vínculo con otras necesidades que no los resuelve el mercado y que generalmente no los resuelven otros actores. Entonces, el INTI en el rol que tiene de desarrollo de tecnología, trabaja con esas necesidades, en el marco de esas metas sociales que se han definido.  Desde este enfoque social, se vincula a los centros especializados con las necesidades sociales, se ve de qué forma se pueden articular y generar soluciones. Uno de los centros es el Centro de Tecnología para la Discapacidad, el cual tiene un programa llamado “Programa Productivo Tecnológico Social” y el objetivo es que ayude a personas con discapacidad, por lo que define líneas de acción” destacó García y agregó “una de ellas está vinculada a la salud y otra es la del Programa Productivo Tecnológico Social que ayuda en la construcción de dispositivos para personas con discapacidad. El INTI impulsa el programa y lo trabaja junto a la CONADIS y el INET”.     

El aspecto médico

Una vez entendida la explicación técnica sobre el programa, me dirigí al hospital para conocer cómo se define quién va a ser beneficiado por los dispositivos. Allí, el director del Hospital Zonal “Ramón Carrillo”, el doctor Felipe De Rosas, nos comentó que “el establecimiento firmó un convenio con esas instituciones que promueve un programa de asistencia a la discapacidad y tiene que ver con proveer de equipamiento a discapacitados motores. Esto sucede en algunos hospitales del país y uno de ellos es el de Bariloche”.

El director del hospital recordó que estos dispositivos pertenecen al resultado de un censo a nivel nacional que realizó el INTI para evaluar cuáles son los dispositivos más requeridos y se han elegidos los que más se utilizan para su posterior fabricación. 

Una vez que el paciente ha sido atendido por su patología inicial “ya sea por traumatología o neurología pasa al área de rehabilitación donde el equipo, junto a los fisiatras y a los técnicos, evalúan qué tipo de equipamiento necesitan para esa clase de paciente. Una vez que está hecha la indicación médica, se le dan algunas indicaciones en este aspecto dentro de los prototipos que han sido avalados por el INTI para su fabricación. Luego, se hace una prueba en los pacientes y finalmente son los chicos los que entregan los dispositivos a los pacientes”.

De Rosas aclaró que los pacientes que acceden a este programa son aquellos que “no tienen capacidad de cobertura y que tienen que tener la indicación de su médico”. 
La entrega estará bajo el sistema de comodato, dado que “una vez que el paciente se haya rehabilitado, tal vez, no lo necesita más o necesita otro tipo de equipamiento. El objetivo es que ese equipamiento pase a conformar un banco único de prótesis y que sirva a otros pacientes”.

Más que un objetivo pedagógico

Ya conocemos cómo el médico “receta” quién utilizará los dispositivos, pero ahora habrá que ver cómo hacen los hacen. En este aspecto, me ayudó la Directora de la Escuela Cooperativa Técnica Los Andes, Mariana Cossutta, quien aclaró que “esta iniciativa comenzó el año pasado el INTI con una convocatoria a las escuelas técnicas del país, entre las que fuimos convocados nosotros. En ese momento, lo que nos plantearon es que estaban en condiciones de entregarnos los prototipos, planos y manuales de ensamble de los dispositivos que ellos mismos habían diseñado y nos facilitarían los insumos necesarios para fabricarlos -a través del INET y la CONADIS-, mientras los dispositivos fueran solicitados por el Hospital Zonal. De esta manera, el hospital detecta a las personas con escasos recursos que los necesitan, los recetan, las escuelas técnicas los fabricamos y, de esa manera, ese beneficio monetario vuelve transformado en un dispositivo que facilite la vida a todas aquellas personas que de otra manera no lo podrían haber obtenido”.

El proyecto más ambicioso que tiene la escuela es la silla postural y “Los Andes” fue la primera en fabricarla en el país. “Tenemos ese orgullo de haberla terminado en diciembre del año pasado. En este proyecto están participando chicos de tercero, cuarto y sexto año. Los primeros años se dedican a la fabricación de las piezas metálicas y al lijado de la madera, es decir, que es un proyecto globalizador. Permite la participación de la mayoría de los chicos de la escuela, siempre teniendo en cuenta el aspecto pedagógico de la propuesta, incluyéndolo en los talleres que reciben los adolescentes”.    

Por su parte, Juan Manuel Prono, profesor a cargo del taller de CNC, explicó que “se trabaja en el manejo de una máquina de control numérico, se hace un diseño, se convierte para que un programa lo interprete, se lo envía a la máquina  y la máquina lo lleva a cabo. Los chicos comenzaron jugando con cartelitos hasta llegar a un nivel más avanzado que es la construcción de una silla. Esta silla se hizo por primera vez el año pasado, primero se hicieron las piezas a partir de un manual que nos envió el INTI, algunas partes ya estaban hechas y otras fueron mejoradas y luego se envía al CNC. Una vez que el CNC las terminaba, los chicos ensamblaban las piezas”. 

Adolescentes no tan adolescentes

Nos dirigimos adonde los chicos estaban trabajando en el taller CNC. Dos de los alumnos de sexto año del establecimiento, Sergio y Nicolás, me comentaron cómo trabajan en este taller. En este sentido, hablaron sobre la fabricación de la silla postural y dijeron que “es para chicos discapacitados que tienen problemas para mantener una posición, entonces, lo que hace la silla es mantenerlos en una posición” y respecto al tiempo de trabajo que les lleva, aseguraron que no lo pueden afirmar, pero “cerca de dos meses para que esté terminada, aunque depende del tiempo que tenemos nosotros para trabajar en el proyecto. No contamos con mucho tiempo durante la semana y eso condiciona un poco lo que puede llegar a tardar el proyecto”.

Este proyecto no solamente tiene un sentido educativo, los adolescentes logran incorporar el concepto solidario de ayudar a aquellos que lo necesitan. En este aspecto, los alumnos opinaron lo siguiente: “está muy bueno, porque al ser una materia de la escuela que la tenemos si o sí, está bueno que tenga un sentido útil. Hacemos la silla para ayudar a la gente y no estamos trabajando en cosas que no tienen sentido y que quedan tiradas. Además de aprender, estamos ayudando a gente que realmente lo necesita”.  (Nota publicada en la revista "Barinoticias")

 

 

Comentarios (1)add comment
A propósito del primer párrafo de la muy interesante nota de Natalia Lovece
escrito por Juan Pablo Melizza , junio 05, 2008

La nota en general sale de lo común que uno encuentra en los diarios locales. Pero el primer párrafo ataca sutilmente
los prejuicios que se descargan sobre la juventud en general, y en especial sobre la adolescencia, cuyas realidades se pretenden aplacar con prejuicios prearcaicos y con prohibiciones miserables que dejan al descubierto la
falta de ideas de quienes por competencia autodeterminada ejercen la función pública.

Esta nota de Lovece merece más lectores de los está teniendo. Eso habla mal de todos los que ya hemos dejado la adolescencia; eso habla mal de quienes miran la juventud con la mirada fatal del temor a ver sus intereses mezquinos "amenazados" por un inevitable y valioso paso del tiempo...

Habrá que luchar, de una buena vez por todas, por un saludable y necesario CAMBIO GENERACIONAL, algo que en Bariloche apenas sucede, apenas en serio... Falta Espacio, Falta Mucho espacio para la Juventud.

Esta nota es de la que vale la pena leer. Gracias!!!!!

Juan Pablo Melizza

Reportar comentario inapropiado
vote down
vote up

Votes: +2


Escribir comentario
Tienes que estar logueado para escribir un comentario. Puedes registrate si no tienes ya una cuenta creada.

busy